

Ves cómo con los años tu cuerpo ha ido cambiando y sabes que si sigues así, tarde o temprano tu salud te pasará factura.
Has intentado ponerte en forma más de una vez, pero entre las dietas que no encajan con tu agenda y los entrenamientos que exigen tiempo que no tienes, siempre acabas dejándolo de lado.
Hay situaciones que evitas, la playa, quitarte la camiseta en las barbacoas de domingo, ciertas fotos, porque no te sientes cómodo con tu cuerpo.
Notas que tu energía y tu vitalidad ya no son las de antes y eso empieza a afectarte en tu rendimiento, en tu humor y en cómo llegas a casa, tan agotado que no te queda nada para tu mujer ni para tus hijos.
